La transmisión por donación del caserío con sus pertenecidos, como pacto sucesorio, no fue objeto de modificación sino de expreso reconocimiento por la Ley 3/1992, de 1 de julio, que en su artículo 26 establece que «La transmisión a título gratuito de un caserío con sus pertenecidos comprenderá, salvo disposición en contrario…».
